La reparación juntas dilatación se vuelve necesaria cuando estos elementos dejan de absorber correctamente los movimientos del edificio y comienzan a abrirse, endurecerse o permitir la entrada de agua.

Las juntas no son simples cortes visibles en una fachada. Están ahí para permitir que diferentes partes de la construcción puedan moverse ligeramente sin trasladar toda esa tensión a revestimientos, fábricas o acabados.

Cuando funcionan bien pasan prácticamente desapercibidas. Cuando fallan, pueden convertirse en uno de los puntos débiles de la envolvente.

Para qué sirve realmente una junta de dilatación

Los edificios están sometidos continuamente a variaciones de temperatura, movimientos de los materiales, pequeñas deformaciones y cambios ambientales.

Una junta permite asumir parte de esos movimientos de forma controlada.

Eliminar su capacidad de movimiento puede provocar que la tensión termine apareciendo en otro punto de la fachada.

Por eso no debería tratarse como una grieta convencional que simplemente hay que rellenar.

El material de sellado necesita mantener unas propiedades adecuadas y trabajar unido correctamente a los laterales de la junta.

Con el paso del tiempo puede endurecerse, separarse del soporte, fisurarse o desaparecer parcialmente.

Cómo saber que una junta está deteriorada

Algunas señales pueden apreciarse desde el exterior:

  • sellador cuarteado;
  • zonas despegadas de uno de los bordes;
  • pérdida de material;
  • juntas completamente abiertas;
  • reparaciones superpuestas de diferentes épocas;
  • manchas de humedad próximas;
  • fisuras que parten desde la propia junta.

También es posible que el problema se descubra desde una vivienda.

Una humedad interior situada cerca de una junta vertical de fachada puede hacer sospechar de ella, especialmente cuando aparece después de episodios de lluvia.

Sin embargo, la posición de una mancha no permite identificar por sí sola el origen de la filtración. El agua puede desplazarse por distintas capas antes de hacerse visible.

En nuestra sección de trabajos de fachadas incluimos el sellado de juntas dentro de las actuaciones de rehabilitación exterior.

Por qué no conviene aplicar sellador nuevo sobre el antiguo

Una solución rápida consiste en cubrir el material deteriorado con otra capa.

Puede mejorar momentáneamente el aspecto, pero no necesariamente recupera el funcionamiento de la junta.

La reparación juntas dilatación exige valorar primero cómo se encuentra el material existente, los bordes y el interior de la junta.

Cuando el producto anterior está degradado o ha perdido adherencia, utilizarlo como base puede comprometer el nuevo sellado.

Según el estado encontrado, puede ser necesario retirar materiales deteriorados, limpiar la zona y preparar correctamente los laterales.

El objetivo no es únicamente cerrar el hueco, sino recuperar una junta capaz de acompañar los movimientos previstos.

Agua y juntas deterioradas

Una junta abierta puede convertirse en una vía de entrada de lluvia.

El problema puede manifestarse mediante manchas interiores, deterioro del revestimiento, humedad localizada o marcas que recorren verticalmente diferentes plantas.

Pero conviene revisar también otros puntos cercanos.

Ventanas, vierteaguas, terrazas, bajantes, coronaciones y grietas pueden provocar síntomas parecidos.

Precisamente por ello una actuación en fachada debe comenzar identificando el recorrido más probable del agua.

Nuestro artículo sobre rehabilitación de ladrillo visto explica también por qué juntas, encuentros y zonas expuestas al agua deben revisarse conjuntamente.

Qué debe revisarse antes de reparar

Antes de intervenir interesa comprobar:

  • anchura y profundidad de la junta;
  • estado de sus bordes;
  • adherencia del material existente;
  • posibles movimientos visibles;
  • presencia de agua o suciedad;
  • revestimientos próximos;
  • reparaciones anteriores;
  • encuentros con terrazas, cubiertas o huecos.

No todas las juntas están construidas del mismo modo ni tienen las mismas dimensiones.

Por eso no existe un único material o procedimiento válido para cualquier fachada.

La solución debe ser compatible con el soporte y con el movimiento que tenga que admitir ese punto del edificio.

Cuando el daño afecta también al revestimiento

En ocasiones la junta es solo una parte del problema.

Si lleva tiempo abierta, el agua puede haber deteriorado pintura, mortero, revestimientos o zonas próximas.

En ese caso, sellarla sin sanear los materiales afectados deja la intervención incompleta.

También puede suceder lo contrario: una grieta próxima puede confundirse con un fallo de la junta cuando su origen está en otro elemento.

La inspección previa permite separar patologías diferentes y evitar reparaciones repetidas.

Juntas dentro de una rehabilitación de fachada

Cuando una comunidad acomete una rehabilitación general, revisar las juntas forma parte del trabajo sobre la envolvente.

Es un buen momento para comprobar también frentes de forjado, terrazas, bajantes, vierteaguas, petos y otros puntos singulares.

Una reparación juntas dilatación correctamente integrada evita que un elemento pequeño quede sin resolver dentro de una obra mucho más amplia.

En Aislamientos DONSATE abordamos el sellado de juntas como parte de nuestros trabajos de rehabilitación de fachadas, valorando tanto el estado de la propia junta como los elementos que puedan estar relacionados con el deterioro.

Una fachada duradera depende tanto de sus grandes superficies como de la correcta resolución de sus encuentros.