La rehabilitación patios interiores merece la misma atención que la fachada principal cuando estos espacios presentan grietas, humedades, revestimientos deteriorados o instalaciones envejecidas.

Aunque muchas veces no sean visibles desde la calle, forman parte de la envolvente del edificio. Sus paredes están expuestas a lluvia, cambios de temperatura y humedad, además de albergar ventanas, bajantes, conducciones, tendederos y otros elementos.

Dejar el patio fuera de una rehabilitación puede significar mantener una zona problemática dentro de un edificio recién reparado.

El patio también es una fachada

Desde el punto de vista constructivo, las paredes de un patio cumplen muchas de las mismas funciones que una fachada exterior.

Separan las viviendas del ambiente exterior y contienen numerosos encuentros que deben mantenerse correctamente.

Que una pared no dé a la calle no significa que tenga menos importancia para la protección del edificio.

En algunos patios, además, la ventilación y la radiación solar son menores. Esto puede hacer que las superficies permanezcan húmedas durante más tiempo después de la lluvia.

Por ello es frecuente encontrar diferencias importantes entre el estado de la fachada principal y el de las caras interiores.

Qué problemas suelen aparecer

Cada edificio es distinto, pero durante una inspección pueden encontrarse:

  • pinturas envejecidas;
  • revestimientos desprendidos;
  • grietas;
  • juntas abiertas;
  • manchas de humedad;
  • bajantes deterioradas;
  • conducciones antiguas;
  • encuentros deficientes con ventanas;
  • remates y coronaciones envejecidos.

Una actuación completa debe diferenciar daños estéticos de problemas que afectan a la estanqueidad o al soporte.

Pintar encima de una zona deteriorada puede mejorar temporalmente su aspecto, pero no sustituye al saneado cuando existen partes sin adherencia.

Patios, bajantes y humedades

Las bajantes suelen ocupar un papel importante en estos espacios.

Una fuga, una unión deteriorada o un problema en la evacuación puede mantener húmeda una zona de la pared.

Pero una mancha vertical no demuestra automáticamente que la bajante sea responsable.

También pueden intervenir juntas, alféizares o entradas de agua desde zonas superiores.

Por eso la rehabilitación patios interiores debe comenzar identificando qué patologías existen y qué relación guardan entre sí.

En nuestra sección de fachadas trabajamos precisamente sobre bajantes, juntas, tratamientos antihumedad, tendederos, cerramientos y otros elementos que suelen coincidir en estos espacios.

Reparar el soporte antes de terminar

El acabado final es la parte más visible, pero no debería ser el primer paso.

Cuando hay morteros sueltos, fisuras o partes degradadas, debe revisarse el estado del soporte.

La pintura no puede solucionar una base que ha perdido estabilidad.

Después de sanear y reparar las zonas necesarias, puede aplicarse el acabado compatible con la solución elegida.

Esta secuencia reduce el riesgo de que aparezcan de nuevo desconchones poco después de terminar la actuación.

Ventanas y encuentros

Los patios suelen concentrar numerosas ventanas en superficies relativamente pequeñas.

Cada hueco introduce juntas, alféizares, vierteaguas y remates que pueden convertirse en puntos sensibles.

Si hay humedades próximas a las ventanas, conviene comprobar estos detalles antes de atribuir el problema al revestimiento general.

También debe observarse lo que ocurre alrededor de conducciones, rejillas y equipos instalados posteriormente.

Cada perforación o encuentro añadido modifica la continuidad de la fachada.

El aislamiento también puede estudiarse

Cuando una comunidad decide rehabilitar integralmente el edificio, puede valorar si existe la oportunidad de mejorar también su comportamiento térmico.

Los patios pueden formar parte de la envolvente y afectar a estancias interiores.

No obstante, la solución debe estudiarse en función de las características del edificio y de la geometría disponible.

No todos los patios admiten el mismo sistema ni todos necesitan la misma intervención.

En Aislamientos DONSATE trabajamos distintos sistemas de rehabilitación exterior y servicios integrales para edificios, por lo que la actuación puede plantearse conjuntamente con otras zonas cuando el proyecto lo requiere.

Seguridad durante los trabajos

Un patio interior plantea condiciones particulares de acceso.

Hay ventanas, instalaciones y zonas comunes alrededor del área de trabajo.

También pueden existir patios de uso privativo en plantas inferiores.

Por eso la planificación debe contemplar protección, acceso, retirada de materiales y convivencia con los vecinos.

La obra debe organizarse pensando tanto en la reparación como en el funcionamiento cotidiano del edificio.

No olvidar coronaciones y zonas superiores

En ocasiones el deterioro visible en las plantas inferiores comienza en la parte alta.

Una coronación, un peto o un remate expuesto puede permitir la entrada de agua.

La humedad desciende después por las capas del cerramiento y aparece lejos del origen.

Por eso interesa revisar el patio de arriba abajo y no limitar la inspección al lugar donde se encuentra la mancha.

Coordinar el patio con la fachada principal

Cuando el edificio ya va a instalar medios auxiliares o acometer una rehabilitación general, estudiar simultáneamente los patios puede tener sentido técnico y organizativo.

No significa que ambos espacios necesiten exactamente los mismos trabajos.

La orientación, exposición y estado pueden ser diferentes.

El objetivo es evitar que una cara recién rehabilitada conviva con otra zona del mismo cerramiento que continúa acumulando problemas.

Una parte del edificio que también necesita mantenimiento

En Aislamientos DONSATE abordamos la rehabilitación patios interiores como una actuación sobre una parte real de la envolvente, no como un espacio secundario.

Revestimientos, humedades, juntas, bajantes, huecos e instalaciones deben revisarse de forma conjunta.

Un patio bien rehabilitado protege las viviendas que lo rodean y ayuda a mantener el edificio como un conjunto coherente.