La rehabilitación ladrillo visto debe comenzar por averiguar qué está provocando el deterioro, porque detrás de una fachada oscurecida, con juntas abiertas o piezas dañadas pueden existir problemas muy distintos. Limpiar y aplicar un producto de acabado sin estudiar primero el soporte puede mejorar temporalmente el aspecto, pero no resolverá una entrada de agua, un mortero degradado o un ladrillo que haya perdido material.

En Aislamientos DONSATE abordamos este tipo de trabajos dentro de la rehabilitación general de fachadas, valorando tanto el estado de las piezas como las juntas, los encuentros y cualquier punto por el que pueda penetrar humedad.

El ladrillo visto envejece de forma desigual

Una fachada de ladrillo está sometida continuamente a lluvia, radiación solar, contaminación, polvo y cambios de temperatura. Sin embargo, no todos sus paños reciben la misma exposición.

Las zonas protegidas por balcones pueden conservar un aspecto distinto a las partes altas. Los encuentros con petos, vierteaguas, bajantes o terrazas también pueden concentrar humedad.

Por ello, una diferencia de color no significa necesariamente que toda la fachada tenga el mismo problema.

Antes de intervenir conviene distinguir entre suciedad superficial y deterioros relacionados con el propio material o con las juntas.

Entre los síntomas que merece la pena revisar están:

  • juntas de mortero erosionadas;
  • ladrillos fisurados;
  • piezas descascarilladas;
  • manchas persistentes;
  • depósitos blanquecinos;
  • humedad alrededor de ventanas;
  • reparaciones anteriores muy visibles;
  • zonas en las que el mortero se desprende con facilidad.

Las juntas son parte esencial de la fachada

En una fábrica de ladrillo visto no solo importan las piezas cerámicas. Las juntas forman una parte fundamental del conjunto.

Cuando el mortero se erosiona, se disgrega o desaparece parcialmente, quedan pequeñas cavidades en las que puede entrar agua.

Una fachada puede mantener los ladrillos aparentemente en buen estado y necesitar, sin embargo, una actuación importante sobre sus juntas.

En esos casos, la solución puede incluir la retirada controlada del material deteriorado y la ejecución de un nuevo rejuntado compatible con la fábrica existente.

No conviene rellenar únicamente la superficie de una junta que presenta material débil detrás. La nueva capa necesita una base adecuada para mantener su adherencia.

Limpiar no significa utilizar el método más agresivo

La limpieza suele formar parte de una rehabilitación ladrillo visto, especialmente cuando la suciedad acumulada impide valorar correctamente el estado original.

Sin embargo, eliminar depósitos no consiste en aplicar indiscriminadamente presión, abrasivos o productos químicos.

El método debe adaptarse a:

  • naturaleza del ladrillo;
  • resistencia superficial;
  • tipo de mortero;
  • clase de suciedad;
  • reparaciones existentes;
  • estado general de conservación.

Una técnica excesivamente agresiva puede alterar la superficie del ladrillo o erosionar las juntas.

La prueba previa en una zona poco visible permite observar la respuesta antes de extender un tratamiento al conjunto.

Qué ocurre cuando hay ladrillos dañados

Las piezas deterioradas deben valorarse individualmente.

Una fisura aislada no tiene necesariamente el mismo origen que un grupo de ladrillos dañados alrededor de un balcón, una bajante o una zona húmeda.

Puede ser necesario sustituir piezas concretas cuando han perdido condiciones suficientes para mantenerse, procurando que la reparación quede correctamente integrada.

No obstante, cambiar ladrillos sin revisar el motivo que produjo el deterioro puede hacer que el problema se repita.

Cuando existen humedades, primero debe localizarse por dónde está entrando el agua.

Eflorescencias y manchas blancas

Los depósitos blanquecinos que aparecen en algunas fachadas pueden estar relacionados con sales transportadas por el agua hacia la superficie.

Su eliminación no debería reducirse a borrar la mancha.

Si existe una aportación continua de humedad, el depósito puede volver a aparecer después de la limpieza.

Por eso conviene comprobar coronaciones, juntas, encuentros con huecos, terrazas, bajantes y cualquier punto próximo que pueda explicar la presencia repetida de agua.

En nuestro artículo sobre cómo influye el clima de Madrid en las fachadas explicamos cómo lluvia, temperatura y exposición pueden hacer visibles patologías que ya existían en los materiales.

Cuándo puede tener sentido un tratamiento hidrófugo

Una vez reparada y limpia una fachada, determinadas superficies pueden admitir un tratamiento destinado a reducir su absorción de agua.

Pero este tipo de actuación debe valorarse sobre un soporte adecuado.

Un hidrófugo no sustituye al rejuntado ni repara un ladrillo deteriorado.

Tampoco debería utilizarse para intentar solucionar grietas o filtraciones cuyo origen se encuentra en otro elemento del edificio.

Dentro de nuestros trabajos de rehabilitación de fachadas contemplamos limpieza y restauración, tratamientos antihumedad e hidrófugos junto con otras actuaciones que permiten abordar cada caso de forma coordinada.

Recuperar la fachada sin borrar su carácter

Una de las ventajas del ladrillo visto es que constituye al mismo tiempo cerramiento y acabado visual. Una intervención bien planteada debería conservar esa identidad en lugar de convertir la fachada en una superficie completamente distinta.

La rehabilitación ladrillo visto puede combinar limpieza, saneado, sustituciones puntuales, rejuntado y tratamiento de los puntos por los que entra agua.

El alcance dependerá siempre del estado real.

En Aislamientos DONSATE ponemos el foco en solucionar primero las patologías que afectan al soporte. El resultado estético llega después, cuando ladrillos y juntas vuelven a formar una superficie estable y coherente.